El pueblecito era de lo más rústico que se podía esperar, calles y casas de adobe, donde pasamos un par de días aclimatandonos a la altura y descansando ya que aunque quisieras no se podía hacer mucho en ese pueblecito. Asi que nos dedicamos a hacer lo que mejor haciamos en ese momento, fasear, tomar mate, pasear e integrarnos en el lugar.
Despues de un par de dias de descanso nos fuimos a La Quiaca, último pueblo argentino antes de cruzar la frontera a Bolivia.
En este punto nuestro grupo se disgregó otro poco más ya que 2 más se volvieron también a BB.AA (Brian y Mauro) quedandose con nosotros sólo 2 arriesgados aventureros que no se podian imaginar lo que nos esperaba jajajjaj!!!