Purmamarca: En la estación de Salta conocimos a un porteño bastante majo que enseguida se hizo amigo nuestro y a partir de entonces viajaría con nosotros.El viaje a Purmamarca fue largo y pesado ya que tuvimos que cambiar de autobús y llegamos casi a las 12 de la noche
al pueblo aunque las vistas al día siguiente merecieron la pena.
Este pueblo tiene de particular que se encuentra rodeado de montañas de muchos colores debido a su variada composicion mineral.
Este pueblo estaba bastante conservado, en el sentido que sus calles seguian siendo de arena y sus casas de adobe, siendo un sitio perfecto para irte unos días a desconectar completamente de la locura de las ciudades. El contraste de colores en las montañas deba un efecto irreal como si alguien las hubiera pintado deliberadamente a rayas.
Pues aqui, en este pueblecito fue donde celebré mi 26 cumpleaños con Celine y Fabricio, el chico argentino que habiamos conocido en Salta y que hacía el mismo recorrido que nosotros. Aunque fuimos pocos en la fiesta nos lo pasamos genial y estuvimos bastante tiempo de risas a pesar de que al día siguiente nos iríamos al proximo pueblo de nuestro itinerario, Tilcara.
Tilcara: El siguiente pueblecito en nuestro camino, muy cerca del anterior desde donde se podian seguir viendo los cerros de 7 colores.En este
pueblecito fuimos a un cañon que habia en sus montañas llamado la garganta del diablo donde si eres claustrofóbico es mejor que no entres.
En este pueblo empezamos a ver las tradicionales fiestas de carnaval de esta zona donde se venera la pachamama y se bebe hasta caer al suelo inconsciente. En este pueblo vimos la fiesta de la comadres, en la que todas las mujeres del pueblo salen a beber a la plaza y tienen permitido hacer todo lo que quieran durante un día entero. Por suerte no nos integramos tanto en la fiesta aunque conocimos a otros 4 porteños que se unieron a nosotros tres y pudimos hacernos nuestra propia fiesta de inicio de carnaval.